martes, 15 de enero de 2008

Gente imprudente

Apenas el sábado tuve la necesidad de viajar en autobús al Distrito Federal para continuar con el diplomado que estoy tomando.
Durante este viaje comprobé muchas cosas, entre otras la imprudencia e inconciencia... en pocas palabras, el valemadrismo de una gran cantidad de gente.

Para empezar, el ADO iba con 3 ó 4 pasajeros con problemas de vías respiratorias, específicamente una pinxe tos de perro!! Bueno, eso es tolerable considerando que no es controlable y había desde el sensato que buscaba apoltronarse en su asiento junto con pañuelos, sweaters, cobijas, etc., para no molestar a la demás gente, hasta aquel que parece que quería compartir sus estafilococos dorados con la demás gente. Insisto, la comprensión ante todo EN ESTE CASO... aun y cuando no era posible dormir un minuto al menos con la tos de tuberculoso de un par de pasajeros.

Por otra parte, empezamos con la imprudencia:

- Si, que pasó??
- (...)
- AAhhh bueno, pero todo bien??
- (...)
- Clarooo yo vengo rumbo a México.
- (...)
- Sí, pero TE EXTRAÑO MUCHO.
AJÁ, QUE TE EXTRAÑO MUUUUCHOOOO!!
- (...)
- YO TAMBIÉN AMOR, BESOS!!
- (...)
- TU PRIMERROOOOOO
- (...)
- OK TE AMOO ADIOOOSS

El anterior es el extracto de una charla, donde los puntos suspensivos entre paréntesis indican los momentos en que hablaba la persona que estaba del otro lado de la línea... las mayúsculas indican cuando progresivamente iba alzando la voz el pasajero con "interesantísima" conversación telefónica...

¿¡A mi qué jijos me importa cuánto la quiere!?
¿¡Qué me interesa si está todo bien, mal, regular, si la extraña o la desprecia, si la ama o la engaña?!

Literalmente me vale madre! No entiendo por qué mucha gente supone que las personas a su alrededor están suficientemente al pendiente de su vida como para que necesiten saber detalles al respecto hablando por teléfono a un volumen suficientemente alto como para que la persona del otro lado de la línea no necesite tomar el pinxe auricular, sino solamente poner atención y escuchar la voz en el viento!!! Por Dios!! Total, una conversación telefónica por lo regular no requiere más que de 2 personas, así que si una persona habla a un volumen normal como para que lo escuche SÓLAMENTE el individuo al otro lado de la línea... es más que suficiente. Los demás, en su mayoría, no tenemos el más mínimo interés por saber que hace, piensa o dice quien habla por teléfono... sobre todo siendo desconocido.

Y por último... ya de regreso, en el autobús iba una señora de 37 años aproximadamente con una niña de unos 4. Todo aparentaba estar en órden porque la chamaquita no parecía chillona (tormento chino en un autobús). Pero creo que descubrí que no solo el llanto puede ser desesperante. Ya que la mayoría de pasajeros ibamos dormitando o algunos de plano durmiendo, la "agradable" señora se puso a jugar con su niña. Pero tanto le recordaba su mamá a Bozo el payaso seguramente, que la niña padecía intensos ataques de "risa rechinadora" (aquella que mezclan con sonidos parecidos a chillidos de ratón). Terrible. A partir de esos momentos hasta llegar a Pachuca, nos la pasamos media hora de tormento al no callarse la xingada chamaca y la mamá feliz dándole gusto sin siquiera notar (o también, valiéndole madres) las jetas de enojo de la gente alrededor. Cierto, los niños son eso... niños. Pero algunos papás en su intento por complacerlos qué són?? Estúpidos??

En fin... la niña gymboree fue feliz, a la mamá le valió madre y los pasajeros... ¡que se xinguen!

2 comentarios:

Beto dijo...

"hasta aquel que parece que quería compartir sus estafilococos dorados con la demás gente..." jajajaja muy divertido... xD

Pero sí, es muy común, nimodo...

Anónimo dijo...

Me encantó este comentario, y hay quienes lo experimentamos a diario y se vuelve parte de tu vida (ya que), te felicito por tu excelente forma de redactar y ver con humor algo que pareceria ser tan cotidiano.